Espacio de artesanía y encuentro

Nuestro espacio tiene historia. Antiguamente fue un furancho, un lugar sencillo y auténtico donde la gente se reunía para compartir vino de la casa y las tapas que preparaba Antonio, en un ambiente cercano y familiar. Aquí se celebraban encuentros espontáneos, conversaciones largas y hasta comidas improvisadas con productos que algunos traían, como piezas de caza que se cocinaban en el momento. Era, en esencia, un lugar de vida, de comunidad y de disfrute.

Abrimos las puertas a todas las personas que quieran aprender, experimentar y formar parte de esta nueva etapa, donde la creatividad, el respeto por los materiales y el saber hacer vuelven a ocupar el centro.